Antes de hablar, prepárate como si fuera una junta
- 1Averigua de qué se vive en eso que quieres: sueldos reales, en qué trabaja la gente que estudió eso, cuánto tardan en colocarse.
- 2Ten tres nombres de personas que viven de ello. Sirve más que cualquier argumento.
- 3Ten un plan B honesto. No para rendirte, para demostrar que ya lo pensaste.
Escoge el momento
Ni en la comida del domingo, ni después de un pleito, ni cuando acaban de llegar del trabajo. Pide el momento: "¿Tienes veinte minutos esta semana? Quiero platicarte algo importante". Pedirlo ya cambia cómo te escuchan.
Empieza por su miedo, no por tu sueño
Sé que te preocupa que no pueda mantenerme. Déjame contarte qué averigüé.
Cuando reconoces su miedo primero, se baja la guardia. Si empiezas defendiéndote, la conversación se vuelve un juicio.
Pide algo concreto
No pidas permiso para toda tu vida. Pide lo siguiente: un curso, hablar con alguien del medio, un semestre de prueba. Es más fácil decir que sí a un paso que a un futuro completo.
Para cerrarSi la plática se traba, no la fuerces. Hay quien necesita oírlo de alguien de fuera, y para eso también estamos.